Como se suele decir, se acabó lo que se daba, se acabaron las vacaciones y toca volver a la rutina. De momento cuesta volver, sobre todo levantarse a las 6 y media, pero vamos dentro de una semana ya otra vez con el ritmo de trabajo.
Recordando un poco estas vacaciones, las empezamos con un viaje a Tetuán a la boda de mi mejor amigo, y la verdad es que el viaje no me defraudó para nada, la hospitalidad de sus gentes de lo mejor, te veían por la calle y mucha gente dándote la bienvenida, ofreciéndote siempre todo lo que tienen.. en fin, también me gustó el encontrarme con una cultura distinta y a la vez familiar a la nuestra, y el ver como viven el día a día. Lo que me dejó un poco más frío fue sin duda “el regateo”, convertido quizá en atracción para turistas, no quita que depués de una transacción te quedes con el regusto de que siempre lo podías haber conseguido más barato o que te ha timado, pero bueno es lo que hay y por tanto, por si a alguien le interesa, buscar tiendas con precios fijos (que haberlas haylas).
La segunda parte de las vacaciones transcurrieron en mi pueblo en plena fiesta de Moros y Cristianos. Siempre es un placer volver y disfrutar de estas increíbles fiestas con los amigos y la familia.
Y ya está, un año más vacaciones que se van